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Son tiempos complejos para la cartera ambiental, de eso no hay duda. En un caldero se están cocinando temas que van desde la deforestación y el cambio climático hasta el posconflicto y el auge de las consultas populares a lo largo y ancho de Colombia.

Sin embargo, al ministro de medio ambiente, Luis Gilberto Murillo, le toca cumplir con los compromisos internacionales a los que nos suscribimos como nación y poner como prioridad la misión de su despacho: “proteger los recursos naturales renovables, asegurar el desarrollo sostenible y garantizar el derecho de todos los ciudadanos a gozar y heredar un ambiente sano”.

La tarea no es sencilla. Por un lado, el Gobierno propone para el próximo año una reducción en el presupuesto ambiental, pasando de 632.000 millones de pesos a tan solo 232.000 millones para todos los retos que se vienen. Y, por el otro, el acaparamiento de tierras, los cultivos de uso ilícito, la infraestructura, los incendios forestales, la minería ilegal y la ganadería extensiva siguen arrasando el bosque. El año pasado tuvimos la cifra más preocupante en los últimos seis años: perdimos 178.597 hectáreas (ha).

Lo cierto es que Murillo tiene muchos planes y varios programas que ya están marchando, como Visión Amazonia, Banco2, Bosques de Paz y Pago por Servicios Ambientales. El ministro, según dice, le quiere apostar a un futuro amigable con los ecosistemas y la gente que vive de ellos.

FUENTE: PERIÓDICO EL TIEMPO

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