SHARE
Gestión del Riesgo

Desde el pasado martes, los bomberos luchan por extinguir las llamas en el municipio de Contratación, Santander. El cerro María Auxiliadora, donde se propagó el fuego, es un importante sitio de peregrinaje.

En lo corrido de 2018, cerca de 45 incendios forestales se han presentado en 24 municipios de Santander. El último y hasta ahora el más alarmante, es el del cerro María Auxiliadora, un patrimonio religioso de Santander a 180 kilómetros de Bucaramanga.

Desde el pasado martes, los bomberos voluntarios del municipio de Contratación, en Santander, están intentando controlar las llamas. Según el director de Gestión del Riesgo de Santander se quemaron 18 hectáreas de vegetación y ninguna persona resultó herida.

De acuerdo con el reporte de Vanguardia Liberal, tras cinco horas de combatir la quema, los bomberos creyeron haberla extinguido. Sin embargo, a las 4:00 a.m. del miércoles, el fuego se avivó de nuevo y solo hasta la madrugada de ayer pudo ser nuevamente controlado de forma parcial.

Los suelos del cerro de María Auxiliadora permanecen calientes, y una pequeña llama podría recomenzar la quema. “Aunque el fuego no afectó el monumento a la Virgen, ni el camino de piedra para ascender al cerro, toda la vegetación ubicada alrededor fue destruida por las llamas. Se estima que el ecosistema tardará cerca de tres años en recuperarse”, escribe Vanguardia Liberal.

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) emitió una circular que declaró la alerta roja en 313 municipios del país por riesgo de incendios forestales, sobre todo en Santander y Boyacá. En Santander, 8 municipios están en riesgo, incluído Contratación.

De acuerdo con Christian Euscátegui, del Servicio de Pronósticos y Alertas del Ideam, “estamos en temporada seca, entonces cierta cantidad de incendios y amenazas es normal. Sin embargo, el año pasado tuvimos temperaturas más altas y hubo menos amenazas”.

El fuego, aunque alarmante, también hace parte del ciclo vital de algunos ecosistemas. De acuerdo con Uriel Murcia, investigador del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas (Sinchi), que desde hace cinco años monitorea los fuegos en la Amazonia y hace uno en la Orinoquia, el fuego hace parte de la vida. Hay semillas como las piñas de algunos pinos que son tan duras que no pueden germinar sin fuego. Esto no sólo sucede en Colombia: especies como la secuoya gigante de California, los alcornoques (corcho) del Mediterráneo son buenos ejemplos. Por otro lado, las cenizas, llenas de nutrientes, terminan por mineralizar el suelo, aunque sea temporalmente. Las sabanas del Yarí (Caquetá), por ejemplo, se queman periódicamente para renovarse. Los humanos, a sabiendas de estas condiciones, han usado el fuego por muchos años para renovar la tierra, para cambiar su vocación. Sin embargo, a veces la candela a veces se sale de control.

En el caso del cerro María Auxiliadora, las causas del incendio aún no están determinadas.

 

 

Tomado de: Periódico El Tiempo

LEAVE A REPLY