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Perú alberga el cuarto bosque más grande del mundo, con una extensión de 680.000 kilómetros cuadrados (la superficie total de España es de 505.370 km2). El bosque peruano, buena parte del cual se encuentra en la cuenca del Amazonas, es una de las regiones con mayor biodiversidad del planeta y podría jugar un papel fundamental en la lucha contra el cambio climático.

Sin embargo, las prácticas destructivas y, a menudo, ilegales de tala que se llevan a cabo en la Amazonia peruana están provocando un enorme daño a este bosque, según recuerda y destaca el informe El justiciero forestal , publicado este mes de enero por la organización conservacionista internacional Global Witness .

El trabajo de investigación de Global Witness revela la “preocupante persistencia” de la tala ilegal en Perú. A partir de los datos obtenidos hallazgos, esta ONG ha lanzado un llamamiento urgente al gobierno de Perú, y países donantes como Noruega y Alemania, y los importadores de mercados como el norteamericano o el chino, para que incrementen sus esfuerzos para la protección de la Amazonía de los constantes delitos forestales a los que está sometida.

Las últimas cifras publicadas por la ONG revelan que, durante la última década, más del 60 % de la madera inspeccionada por OSINFOR proveniente de las dos principales regiones productoras del Perú tenía su origen en zonas donde se cometen ilegalidades generalizadas.

El nuevo informe de denuncia llega en un momento en el que la independencia del Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre (OSINFOR) se ha visto significativamente debilitada, según destaca Global Witness.

La independencia y dotación económica de este organismo -pionero en la documentación de la tala ilegal-, “es fundamental para que pueda actuar de manera efectiva y ayudar a detener el flujo de madera ilegal que procedente de Perú”, indica el nuevo informe.

Basándose en datos oficiales no publicados anteriormente, el informe El justiciero forestal demuestra cómo durante los diez últimos años se han extraído producido volúmenes persistentemente elevados de madera ilegal y de “madera con alto riesgo de ser ilegal” en las tres principales regiones productoras de Perú.

El trabajo del OSINFOR ha sacado a la luz la verdadera escala de esta actividad delictiva. Sin embargo, pese a sus diez años de pionera trayectoria, el mes pasado se situó al OSINFOR bajo el control directo del Ministerio del Ambiente de Perú, donde los posibles conflictos de interés y la interferencia política amenazan su independencia y eficacia.

sta medida llevó al presidente de la institución, Máximo Salazar Rojas, a renunciar a su cargo en diciembre de 2018. Este mes, el 1 2008-2018 representante comercial de Estados Unidos Robert Lighthizer tildó de “inaceptable” la decisión, que podría constituir una violación del Acuerdo de Promoción Comercial entre los dos países.

El análisis de Global Witness también revela cómo algunos de los mayores aserraderos de Perú procesan de forma sistemática grandes cantidades de madera ilegal, y cómo los madereros ilegales encuentran formas cada vez más creativas y deshonestas de destruir la Amazonía para su beneficio.

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