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El derrame de más de tres millones de galones de petróleo (11.340.000 litros) frente a las costas de Santa Bárbara, en California, Estados Unidos, hace cincuenta años supuso un punto de inflexión en las políticas ambientales y ecológicas de EEUU, las mismas que ahora son revisadas por el presidente Trump.

Esta semana se cumplió el 50 aniversario de esta catástrofe industrial, en su momento el derrame de crudo más grande registrado en Estados Unidos y que supuso el germen para la celebración por el Día de la Tierra, y la fecha ha servido para que especialistas y activistas alerten sobre los peligros que conllevaría relajar los controles en las perforaciones.
“Fue un evento devastador y los efectos han persistido durante muchos años.

El desarrollo petrolero continúa en esa región y las principales preocupaciones es que otro catastrófico derrame pueda volver a ocurrir”, señaló Phyllis Grifman, directora del Programa Sea Grant de la Universidad del Sur de California.

El hecho se originó por una rotura ocurrida el 28 de enero de 1969 en la perforación que realizaba en el Canal de Santa Bárbara la compañía Unión Oil, que obtuvo una exención del Servicio Geológico de Estados Unidos para perforar sin cumplir requisitos federales mínimos de la época, a lo que se sumaron inadecuadas medidas de seguridad.

La presión ejercida por las labores de exploración, que se realizaba a seis millas de la costa de la ciudad de Santa Bárbara, literalmente rompió el fondo marino y lo quebró en cinco partes por donde el petróleo crudo salió sin control, a un ritmo estimado de casi 1.000 galones (galón equivale a 3,78 litros) cada hora.

Día tras día, el crudo se extendía por el océano, en un desastre que dejó un significativo impacto en la vida marina del canal, un ecosistema de gran diversidad y en donde murieron miles de aves, así como delfines y focas, y cuyos cuerpos cubiertos de petróleo quedaron registrados en imágenes que dieron la vuelta al mundo.

Aunque el petróleo se pudo ver rápidamente en la superficie del mar no llegó a las playas de Santa Bárbara hasta varios días después, debido a que una serie de tormentas lograron contener el avance del crudo.

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