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Bojacá, Cundinamarca.

A sus 45 años, Julio Isaías Fique es un reconocido ingeniero industrial nacido y habitante de Bojacá, donde él y su familia son queridos y apreciados por su calidad humana, Julio en especial por su don de gentes, buen sentido del humor y espíritu de servicio a través de una pequeña empresa de sonido y publicidad, que presta sus servicios en la zona.

Durante más de 15 años laboró en empresas floricultoras de la región, donde con su conocimiento contribuyó al desarrollo de importantes proyectos en esta área. Pero un buen día sintió que su ciclo concluía y decidió dar un paso al costado y buscar la independencia. Pero es muy sincero en afirmar que de cierta manera también quiso alejarse del uso de agroquímicos comunes en esa actividad.

Producto del conocimiento que tiene del municipio por haber nacido allí y por su actividad de publicidad, comenzó a recorrer el área rural buscando una finca dónde desarrollar su labor, pero con tecnología limpia. Y hace un año y tres meses encontró lo que buscaba: La finca Boca de Monte, ubicada en la vereda “Chilcal”, a 10 minutos del casco urbano, un terreno de 4 fanegadas con una amplia y hermosa casa, cerca al nacimiento de la quebrada “ Los Manzanos“ que luego será el río Apulo, con una vista de ensueño, desde donde es fácil en días soleados observar la belleza de los nevados del Ruiz y El Tolima, pero donde también es usual la neblina, ya que el terreno se encuentra en la zona de reserva del Distrito de Manejo Integrado DMI Cerro Manjuil – Salto del Tequendama. Frente a su finca se observa un viejo camino real en piedra por donde es posible, para aventureros y caminantes, llegar a El Ocaso, Anolaima y Anapoima.

En este paraíso a menos de 2 horas de Bogotá, Julio se estableció con su esposa e hijo, y mientras decoraban la casa, la familia Fique comenzó un proyecto de granja agrícola sostenible de acuerdo con la naturaleza de esa zona de reserva: formaron una pequeña huerta casera, instalaron un corral para la crianza de gallinas, una cría de conejos de varias razas, unos para consumo y otras para mascotas, una cría de gansos que con sus graznidos ayudan a cuidar el predio y desde hace 2 meses tienen otras nuevas habitantes: miles de abejas distribuidas en 3 panales ubicados al fondo de una pequeña ladera de la finca. Estos panales hacen parte del proyecto de la CAR para promover el aumento de polinizadores como iniciativa de conservación, y a su vez fomentar la producción apícola sostenible, en el marco de los planes de manejo ambiental de varias zonas de reserva del territorio, dentro de los cuales está el DMI Manjui Salto del Tequendama, donde se encuentra el predio de Julio.

Él y otras nueve familias de Bojacá que cumplían estas condiciones, fueron caracterizados por la Secretaría de Desarrollo Económico del municipio para que entraran en el proyecto de polinizadores, ejecutado a través de la Fundación Para el Desarrollo Agrícola Social y Tecnológico FUNDASET y la Alcaldía municipal.

Aunque con el temor natural por tener abejas cerca a su casa, pudo más su espíritu emprendedor, su deseo de seguir por la senda de prácticas limpias y de un momento a otro se vio inmerso en varias capacitaciones donde se les trazaron los lineamientos básicos de apicultura.

Luego recibió tres colmenas y todos los elementos para esa labor, como el traje, las botas los ahumadores, centrifugas y 500 plántulas para el establecimiento de cercas vivas alrededor de las colmenas, todo por un valor aproximado a los 5 millones de pesos, recursos de la CAR.

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