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Los habitantes aledaños a uno de los principales afluentes de Villavicencio denunciaron el fin de semana una emergencia por mortandad masiva de peces, al parecer, por el vertimiento de sustancias químicas al río. La Secretaría de Ambiente aseguró que el impacto ambiental y la cifra de peces encontrados es “imposible de cuantificar”, mientras que la autoridad ambiental, Cormacarena, adelanta la investigación para dar con los responsables.

Hace unos meses, la aparición de varios ejemplares de bagre rayado muertos en algunos ríos de la cuenca del Magdalena encendió las alarmas y llamó la atención de autoridades, ambientalistas y científicos. Durante un tiempo, grandes ejemplares de la especie aparecían flotando en algunos puntos del río Cauca y Nechí, con una pigmentación amarilla en el dorso, sin embargo, el motivo de las muertes seguía siendo un misterio, por lo que de inmediato se promovieron varias investigaciones.

El río Ocoa, que nace en la vereda Samaria, al suroeste del municipio, y recorre 26 kilómetros antes de llegar al río Guatiquía, recibe las descargas de aguas residuales domésticas e industriales de gran parte de la ciudad, así como los residuos de actividades agrícolas y la ganadería de los sectores rurales. La situación es aún más grave pues en Villavicencio no se cuenta con una Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) y, dentro del Plan de Saneamiento actual, el río Ocoa aparece como uno de los espacios destinados para verter residuos. Por eso, las autoridades adelantan también las solicitudes para corroborar los permisos de vertimientos de las empresas cercanas.

Tomada de: El espectador

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