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A principios de abril, en el apogeo de los confinamientos impuestos para frenar la pandemia de COVID-19, hubo una reducción del 17% en la contaminación global por CO2, según la primera evaluación del tipo, publicada el martes en la revista Nature Climate Change. “Pero estas caídas probablemente serán temporarias, porque no reflejan cambios estructurales en los sistemas económicos, de transporte o de energía”, agregó la experta, que también preside el Alto Consejo Francés para el Clima.

Si la economía mundial volviera a las condiciones previas a la pandemia hasta mediados de junio, un escenario más que improbable, las emisiones de CO2 caerían un 4% durante el año 2020, según los cálculos de Le Quéré y su equipo. Si las restricciones continuaran durante todo el año, la disminución en 2020 alcanzaría alrededor del 7%. “Esto sería apenas un detalle en la curva continua de la acumulación de CO2 en la atmósfera”, subrayó Richard Betts, director de estudios sobre impactos climáticos en la oficina meteorológica nacional británica.

“Tenemos que dejar de agregar y no solo hacerlo más lento. Es como reducir el flujo del grifo en una bañera. El agua siempre sube, pero solo más despacio”, señaló este experto. Porque durante la pandemia, la crisis climática continúa aunque la COVID-19 parece haber relegado esta emergencia a un segundo plano. Para alcanzar el objetivo ideal del acuerdo de París, de limitar el calentamiento global a +1,5°C en comparación con la era preindustrial, sería necesario reducir las emisiones de CO2 en un 7,6% por año, cada año desde este año hasta 2030. Pero por el momento están en constante aumento.

Tomado de: Diario El Espectador

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