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Los proveedores de servicios de buceo en Santa Marta y otras ciudades costeras de Colombia están a punto de desaparecer al no poder funcionar, hundiéndose en pérdidas económicas y a futuro en los pasivos. La pandemia del covid-19 empezó a afectar en los ingresos del gremio a partir de enero, dado que el 66% de su mercado es extranjero, lo cual terminó por generar cierre total de operaciones en marzo, por restricciones de navegación, paralizando por completo la industria de manera indefinida.

Los centros de buceos en Colombia calculan, a fecha del 15 de abril, pérdidas económicas cercanas de $1.700 millones, cifra que a agosto podría ascender a los 8.600 millones. La parálisis de esta actividad comercial y turística ha afectado a otros sectores, sobre todo en destinos altamente reconocidos para realizar la actividad como Taganga, en Santa Marta, ya que un cliente de buceo en promedio pernocta cuatro noches, lo que genera ingresos para la hotelería, la gastronomía, transporte, entre otros.

Así mismo, genera efectos en aerolíneas pues el 66 % de viajeros son extranjeros y del 34 % restante requiere desplazarse dentro de Colombia, tomando en cuenta que el buceo mueve alrededor de 70.000 buzos al año, sin contar acompañantes.

Tomado de: Diario El Tiempo

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