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Ubicado sobre un terreno de 15 hectáreas en el municipio de Calarcá, el Jardín Botánico del Quindío es uno de los principales bastiones de la conservación ambiental de ese departamento. Con sus 600 especies de plantas silvestres (la mitad de las que puede haber en un país como Inglaterra), sus 176 especies de aves, 185 de mariposas y su colección de más de 200 palmas nativas, el jardín es reconocido, además, como uno de los más importantes de Colombia.

Pero, a causa de la cuarentena nacional establecida para frenar el embate del nuevo coronavirus, el Jardín Botánico del Quindío afronta su mayor crisis desde que fue fundado, en 1979. Una crisis que, según su fundador y presidente actual, el abogado quindiano Alberto Gómez Mejía, tiene al jardín a punto de desaparecer.

De acuerdo con Gómez, antes del inicio de la pandemia, el Jardín Botánico recibía un promedio de 5.000 visitantes cada mes, el 20 por ciento de ellos extranjeros. Ahora, este número, así como los ingresos del jardín, se ha reducido a cero. Gómez, quien también es el presidente de la Red Nacional de Jardines Botánicos, asegura que, a pesar de las dificultades, está empeñado en salvar el Jardín Botánico y seguir mostrándole al mundo la biodiversidad del Quindío. Un objetivo para el cual ya ha presentado propuestas concretas al Gobierno Nacional.

Tomado de: Diario El Tiempo

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