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Los animales silvestres que han sido víctimas del tráfico o la tenencia ilegal deben pasar por procesos de rehabilitación física y comportamental antes de ser liberados o reubicados. La liberación o reubicación representan un mejoramiento radical de las condiciones para los especímenes, luego de que fueron extraídos de sus hábitats naturales y sometidos a diferentes torturas como el encierro, el tráfico y la migración obligada, entre otros. Luego de ser recuperados por la autoridad ambiental, son tratados por biólogos, zootecnistas y veterinarios en el Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre. Allí reciben una mejor calidad de vida y se lleva a cabo el proceso para que recuperen sus instintos y su salud.

 Una vez recuperados los expertos definen cuál es el mejor destino para ese animal: los dos conceptos no comparten el mismo significado y dependen de factores como el estado fisiológico y comportamental en el que fueron recuperados, así como de su progreso de recuperación. Antes de tomar la decisión de liberar o reubicar a individuo, es indispensable realizarle exámenes para determinar su estado. En ese sentido, la liberación consiste en que los animales son regresados a sus entornos naturales, gracias a que se encuentran con las condiciones óptimas para sobrevivir, es decir, tienen la capacidad de desplazarse y comunicarse con otros de su misma especie sin problemas y buscar el alimento por sus propios medios.

La reubicación, por su parte, se refiere a la ubicación de los animales en espacios controlados donde profesionales en biología, zootecnia y veterinaria continúan su proceso de rehabilitación y les aplican tratamientos para que recuperen sus instintos y, después de un tiempo, preferiblemente, recuperen la libertad. Sin embargo, lograr su rehabilitación mediante el proceso de reubicación no siempre es posible. Muchos animales silvestres víctimas del tráfico y la tenencia ilegal han sufrido graves amputaciones o han adquirido una dependencia y cercanía con los seres humanos demasiado grande que no les permitiría defenderse por sí solos.

Cuando esto sucede, los animales tienen que ser llevados a zoológicos o sitios adecuados donde les brinden los cuidados necesarios hasta terminar su ciclo biológico. La Secretaría de Ambiente invita a la ciudadanía a evitar la tenencia y el tráfico de fauna silvestre para impedir que los animales tengan que pasar por procesos de rehabilitación hasta lograr ser liberados o reubicados por el resto de sus vidas en lugares controlados que, a pesar de contar con todos los cuidados y condiciones, no reemplazan nunca sus hábitats naturales.

Tomado de: Sala de prensa Secretaría de Ambiente

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