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Con el fin de cuidar los humedales de la ciudad de Bogotá, una gestora Ambiental y cultural tuvo la iniciativa hace algunos años de crear Lilo y Lola la Rockola, unos contenedores para la disposición y recolección adecuada de los discos compactos.

Debido a que los discos duran aproximadamente 1.000 años en descomponerse, Alba Sandoval, decidido ubicar dos contenedores en el humedal Santa María del Lago, ubicado en la localidad de Engativá para desechar estos elementos. Funcionan como una rockola, pero a cambio de una moneda se deposita un CD, baterías o tapas plásticas para escuchar la música.

Los elementos recolectados son pasados por un proceso de transformación y las pilas son entregadas al programa Pilas con el Ambiente y las tapas las dispone la Fundación Sanar.

Tomado de: Secretaría de Ambiente

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