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El hallazgo se produjo en los bosques de la serranía de los Yariguíes, al occidente de Santander.

Un grupo de investigadores de la Universidad Industrial de Santander, UIS descubrió un nuevo tipo de salamandra, un pequeño reptil, en las selvas de la serranía de los Yariguíes, en jurisdicción de San Vicente de Chucurí informó la institución.

La ‘Bolitoglossa yariguiensis’ es la nueva especie de anfibio de la familia Plethodontidae (salamandras sin pulmones) descubierta recientemente por el equipo de investigadores, conformado por Fabio Leonardo Meza Joya, Eliana Ramos Pallares y Carlos Andrés Hernández Jaimes.

Esta sorprendente hazaña para el mundo científico, es el primer resultado del proyecto ‘Taxonomía y estado de conservación de las salamandras en Santander (Colombia)’, galardonado con la beca Future Conservationist Award, que otorga el consorcio internacional Conservation Leadership Programme -CLP-, para apoyar los trabajos académicos de conservación de la biodiversidad en el mundo.

Hasta la fecha existían en Colombia 24 especies de salamandras. Este nuevo ejemplar se suma a las 5 especies reconocidas dentro del territorio santandereano, descubrimiento que contribuye a la consolidación de la Cordillera Oriental como la región con la mayor diversidad de especies del género Bolitoglossa en América del Sur.

A partir de las expediciones iniciadas desde 2014, a través de diferentes localidades del departamento, a cargo del colectivo ‘Conservación de las Salamandras en Santander’ se logró identificar y describir con base en evidencia morfológica y de tipo molecular las características novedosas de la aun no catalogada salamandra.

Dichos análisis morfológicos y de ADN se desarrollaron con el apoyo del grupo de estudios en Biodiversidad de la Escuela de Biología de la UIS y los laboratorios del grupo de investigación en Biotecnología Industrial y Biología Molecular -CINBIN-.

El nombre de esta especie se dio en honor a la tribu indígena Yariguíes que habitaba la zona donde fue encontrada.

La nueva Bolitogossa, al igual que su familia habita principalmente en bosques, páramos y cultivos bajo sombra. Su existencia representa un gran valor ecológico, ya que cumplen en cierto grado un control biológico dentro del ecosistema, al alimentarse de insectos que por lo general afectan las plantaciones y son nocivos para el hombre. Además son indicadoras de las condiciones de cambio climático, al igual que otros anfibios son muy sensibles a los efectos del calentamiento global, la deforestación y otros factores antropogénicos.

Entre los datos curiosos se destaca que su respiración es a través de la piel, por eso su apariencia es lisa y húmeda; y que su reproducción es por medio de huevos sin etapa de renacuajo, lo que quiere decir que nacen salamandras pequeñas, ya formadas.

Fuente: Caracol Radio

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