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A día de hoy nadie duda ya de que los patrones productivos y de consumo a nivel global han comenzado el tránsito hacia un modelo económico basado en la sostenibilidad y la corresponsabilidad. Además de los beneficios económicos y sociales consustanciales al cambio, este nuevo paradigma ha evidenciado el firme compromiso que los ciudadanos de todo el mundo tienen con el medio ambiente. No obstante, a pesar de los logros alcanzados en este sentido, aún existen importantes retos que superar. Sin lugar a dudas, el cambio climático se ha revelado como uno de los principales.

La comunidad científica lleva tiempo alertando sobre sus consecuencias: si no damos paso a una economía baja en carbono, la temperatura planetaria ascenderá dos grados en 30 años, con la consecuente alteración en los ciclos del agua, el aumento del nivel del mar debido al deshielo, el cambio de ritmo de las migraciones y, en última instancia, el aumento de la desigualdad en el mundo. Este desafío exige una solución global basada en acciones reales y tangibles.

En este sentido, la Conferencia de París sobre el Clima ha marcado el camino desde el ámbito institucional, ya que ha expresado sin ambages la necesidad de un cambio en las políticas ambientales de los estados. A pesar de las discrepancias actuales entre algunos de los países firmantes, no se puede obviar el hecho de que 195 países hayan suscrito el primer acuerdo vinculante sobre el clima.

A nivel social, las entidades del tercer sector y la ciudadanía se han posicionado claramente a favor de la adopción de medidas para reducir el impacto del cambio climático. Por su parte, las empresas de todos los sectores también han emprendido la transición hacia el uso de recursos verdes y limpios.

Por su volumen de actividad, uno de los sectores que más intensamente está trabajando para lograr esta transformación es el del transporte marítimo. Así, en el empeño por mejorar la eficiencia y reducir la huella ambiental, en Maersk Line hemos apostado por la innovación en nuestros procesos de negocio.

Hemos plasmado el compromiso con el medio ambiente a través de la segunda generación de embarcaciones triple E, equipadas con sistemas de recuperación de calor residual y que son un 35 por ciento más eficientes que otras de su misma envergadura.

Pero más allá de nuestros barcos, consideramos que el compromiso con la sostenibilidad debe trascender el objeto mismo de nuestra actividad. Las compañías de transporte marítimo tenemos también una responsabilidad para ayudar a nuestros clientes a optimizar la eficiencia en todos los eslabones de su cadena reducir su impacto ambiental.

En este sentido, desde el año 2007 trabajamos con el objetivo de disminuir las emisiones de CO2 por contenedor trasladado en un 60 por ciento para el 2020. A día de hoy, podemos decir que vamos por el buen camino. Al mismo tiempo, aspiramos también a lograr una reducción global del 30 por ciento en nuestras emisiones de CO2 para el año 2020, en comparación con las emitidas en 2010. A día de hoy, hemos logrado ya el 25 por ciento.

Sin embargo, para lograr una respuesta real y que marque la diferencia, sabemos que no podemos hacerlo solos, sino que necesitamos involucrar a todas agentes con los que operamos. Por ello, desde hace tres años, comenzamos a establecer compromisos con algunos de nuestros clientes para la reducción de su huella de carbono. Somos plenamente conscientes de que alcanzar todos estos retos resulta una tarea compleja y que no basta sólo con buenos propósitos, sino que también hace falta compromiso y sobre todo transparencia. Esto se concreta en ofrecer información clara y certificada sobre cómo nuestras operaciones de transporte afectan al medio ambiente. Sólo si conocemos cuál es la huella de nuestra actividad podremos desarrollar actuaciones conjuntas para minimizarla.

Y es que no existe otro camino. El momento actual requiere de la responsabilidad de todos. Sólo a través de un compromiso integral y conjunto podremos cumplir con nuestra responsabilidad en la lucha contra el cambio climático.

Tomado de: Periódico El Economista

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