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En el municipio de Villapinzón, cuna de nacimiento del río Bogotá, encontraron la esperanza de que la historia pueda cambiar.

Además de ser uno de los mayores productores de cuero, Villapinzón se caracteriza por su gente trabajadora y emprendedora. Al pasar de los años, la industria de las curtiembres se asentó en ese municipio pensando en la consolidación de una importante economía local en el escenario regional.    Sin embargo, el quehacer propio de la industria, generó un aumento en la contaminación al río Bogotá, uno de tantos hechos que conllevó a que el Consejo de Estado ratificara, en el 2014, la sentencia para la recuperación de este icónico afluente, reiterando las obligaciones que en cuanto a mejoramiento ambiental de la cuenca, saneamiento básico, coordinación y articulación institucional e intersectorial, involucra a las curtiembres.

Cumpliendo entonces con esta sentencia del Consejo de Estado, en la cuenca alta, específicamente en los municipios de Villapinzón y Chocontá, tres asociaciones de curtidores responsables: Icopieles, Acurtir y  Asechi, se unieron y conformaron la Federación Nacional de Cuero del Río Bogotá, un  espacio que les permite aprender a trabajar bajo la normatividad ambiental, con equipos de última tecnología, laboratorios específicos y aulas de capacitación.

En el año 2013, los integrantes de la federación, junto al docente Mario Urdaneta, comenzaron a buscar recursos para presentar y ejecutar este proyecto, con el apoyo de la Universidad Nacional. Gracias a la Secretaría de Ambiente de Cundinamarca y a la administración municipal de Villapinzón, fue posible la consecución de los recursos que permitieron, en el año 2014, se diera la inauguración y apertura al Centro Tecnológico del Cuero.

El Centro cuenta con tres laboratorios: uno dedicado al desarrollo de cueros, otro al tratamiento de aguas, y un tercero al control de calidad del producto, facilitando la aplicación de procesos con tecnologías y manejo de nuevos equipos, que permiten no solo caracterizar y aplicar estrategias de Producción Más Limpia (PML) sino que contribuyen a cumplir con la normatividad ambiental.

“Con el apoyo de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), hemos logrado darle un buen uso a este lugar, ya que hemos aprendido de una manera teórica y práctica a implementar nuevas metodologías al curtido de pieles en nuestras industrias, como lo son los talleres de curtido con bajo impacto ambiental, nuevas formas de tratar las aguas, hacer el buen uso de los residuos, nuevas técnicas para sus productos innovación y temas relacionados con el manejo de las empresas” expresó  Juan Carlos Calderón, uno de estos curtidores comprometidos con el rescate del río Bogotá en Villapinzón.

Este espacio a permitido que curtidores que trabajan bajo la norma, los que aun no y los que están en poseso de legalidad, tenga la oportunidad de aprender a desarrollar un proceso de curtido de pieles más amigable, mitigando los efectos nocivos de los procesos de pelambre y curtido del cuero, y contribuyendo a la recuperación del río Bogotá.

Tomado de: Corporación Regional Cundinamarca

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