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Hoy los cuatro zorros, gozan al regresar a su entorno natural, donde se espera que puedan ser protegidos por las comunidades para evitar la caza y sacrificio de esta especie, de la cual pocos registros de avistamiento y presencia se tenían en la provincia del valle de Ubaté

Bajo la lluvia que refresca el suelo, con el olor propio a tierra mojada y el sonido que provocan las gotas que caen de las hojas de los árboles, cuatro zorros grises muy inquietos, recorrían con sus ojos cada espacio por donde transportados cuidadosamente por una de las reservas naturales ubicada en la provincia de Ubaté.

La intranquilidad de los animales en las jaulas demostraba la ansiedad que tenían de regresar a esas montañas, a su espacio, a su hábitat; un lugar donde predominan árboles, nacederos de agua, arroyos pero también donde se cuentan con otras especies que les permiten contar con alimento. Una característica de los zorros, es que son omnívoros y en su dieta incluye huevos, insectos, frutas, pequeños invertebrados y mamíferos pequeños, sin olvidar que son carnívoros de primer orden.

Allí en una zona muy alta de la región,  se ubicó una  jaula; en su interior, dos individuos de la especie Cerdocyon Thous o zorro gris, quienes alertas esperaban el retiro de la puerta, para retornar a la libertad, en un ambiente libre donde se espera puedan reproducirse, cumplan con su función ecosistémica, mantengan el equilibrio ecológico y la cadena alimenticia.

“Los zorros grises no generan daños o peligro a las personas, en sus hábitats naturales no se acercan al hombre, pero es importante ahuyentarlos al tenerlos cerca, sin lastimarlos; hacer un manejo óptimo de las aves de corral y residuos orgánicos, para evitar que se acerquen a las viviendas”, resaltó Luis Harold Núñez Biólogo de la CAR.

Ya con la ansiedad demostrada en sus ojos, los dos zorros corrieron cuesta arriba en una rápida escapada para integrarse y camuflarse en la espesa vegetación, en la libertad y un poco tranquilos, olían las plantas, los troncos, el suelo y lentamente se perdieron de la vista del equipo profesional de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca-CAR que orientó el proceso de valoración, rehabilitación y posterior liberación, además del acompañamiento de representantes de las administraciones municipales de la zona.

Minutos después, en otro punto de la reserva, otros dos zorros menos inquietos, regresaron a la libertad, allí lentamente salieron de la jaula, en medio de árboles y el sonido sigiloso de un manantial de agua, se apoderaron del lugar y emprendieron su camino, después de pasar por procesos de  valoración para determinar el estado de los mismos; cuarentena y  el reforzamiento de los  hábitos alimenticios y de comportamiento.

Tomado de: Corporación Autónoma Regional Cundinamarca CAR

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