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La vida cotidiana de los pueblos indígenas en aislamiento está marcada por numerosas amenazas que los ponen en su gran mayoría, en una situación de fuga permanente y desesperación. El aumento voraz de los incendios forestales y la deforestación agravan su situación y los pone en una posición de vulnerabilidad que es cada vez más extrema.

Se trata de una situación que “exige soluciones imposibles de ser abordadas solamente bajo el enfoque de las normativas locales e internacionales establecidas para pueblos indígenas con historia de contacto”.

“El Informe Trinacional: Incendios y Deforestación en Territorios con Registros de Pueblos Indígenas en Situación de Aislamiento”, como fue titulado el documento, fue elaborado por el Grupo de Trabajo Internacional sobre los Pueblos Indígenas en Situación de Aislamiento y Contacto Inicial en la Amazonía, el Gran Chaco y Cerrado brasileiro (GTI PIACI). En él se resume la situación de las comunidades que habitan las regiones de la Amazonía, el Gran Chaco Americano y Cerrado brasileiro, en Bolivia, Brasil y Paraguay.

En comparación a 2018, en el 2019 los focos de calor crecieron estrepitosamente: 258% en Bolivia, 259% en Brasil, y 185% en Paraguay. “Asimismo, las fuentes de calor detectadas en las 32 unidades de conservación (áreas protegidas) con presencia de Pueblos Indígenas en Aislamiento en 2019, en comparación con 2018, aumentaron en un 744.38% en Bolivia, un 347.87% en Brasil y un 44.15% en Paraguay”.

Tomado de: Diario El Espectador

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